DEPORTES
Golpe en Nueva York: adiós al sueño de Serena
volanta
Roberta Vinci produjo el mayor batacazo del US Open al vencer en semifinales a la número uno, que buscaba ganar el Grand Slam calendario tras 27 años. La final del Abierto de Estados Unidos será toda italiana, porque espera Flavia Pennetta.
Roberta Vinci dio el gran golpe en el Abierto de Estados Unidos y terminó con el sueño histórico de la número uno del mundo e ídola local, Serena Williams, a quien eliminó en semifinales este viernes en una jornada increíble. Y contra todos los pronósticos, el US Open tendrá una final italiana y sin las máximas favoritas, porque a primera hora Flavia Pennetta venció a la número dos, Simona Halep.
En un partidazo, Vinci, de 32 años y número 43 del ranking, se sobrepuso a la desventaja inicial y dio vuelta el encuentro para imponerse por 2-6, 6-4 y 6-4 en dos horas de juego, y lograr así la victoria más importante de su carrera.
En una jornada emotiva en Nueva York, en el aniversario de los ataques del 11S, el público en el Arthur Ashe asistió atónito a la mayor desilusión de la carrera de Serena, tal vez la más grande tenista de la historia.
Campeona de las tres últimas ediciones del Abierto de Estados Unidos, la menor de las Williams buscaba quedarse con su cuarto torneo de Grand Slam de la temporada, después de ganar en Australia, Roland Garros y Wimbledon, y completar así un hito histórico que la consagraría con toda la gloria. La última en lograrlo fue la alemana Steffi Graf en 1988.
Fue la primera vez desde 2011 que la estadounidense pierde en el US Open y la primera caída en Grand Slams desde Wimbledon de 2014.
«Es un momento increíble, casi un sueño para mí. Estoy en la final, vencí a Serena. ¡Perdón a todos!», dijo una emocionada Vinci todavía en el Arthur Ashe. «Es el mejor momento de mi vida», agregó la italiana, que jugará la final ante su compatriota Flavia Pennetta.
El partido
Williams empezó con poca fluidez en su juego. Alternó en los primeros games del partido tiros cortos y siete errores no forzados antes de que Vinci quebrara su saque para ponerse 2-1.
Molesta y nerviosa, la estadounidense apretó su puño y se hizo escuchar con su grito de «come on!» (¡vamos!) al juego siguiente, cuando logró con un ataque recuperar la desventaja. Desde ese momento, Williams tomó el control del partido con su juego abrumador. Llegó a ganar siete juegos en fila.
Desde atrás llegó Vinci que intentó contrarrestar la potencia de Williams con su juego más artesanal, exigiendo los errores de la número uno del mundo con el slice de revés y moviéndola con los drop shots. Así la italiana logró pasar del 1-2 al 4-2, lo que fue
suficiente para adueñarse del segundo set.
Williams tomó la ventaja en el inicio del segundo set, pero no pudo mantener el quiebre de ventaja. La italiana seguía su receta. Y generó un drama en el Arthur Ashe. Williams, a los gritos en cada punto que ganaba, tuvo la oportunidad de volver al partido, pero no aprovechó la oportunidad de quiebre.
Para ese entonces, la táctica de Vinci, 43 del ranking WTA, era clara. «Me decía: no pienses en nada, sólo mete la bola y corre».
Finalmente, la italiana sacó para el partido y ganó con su buena mano los puntos que decretaron la derrota de Williams.