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La última batalla de Hewitt: «No se puede jugar por siempre»

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El australiano jugó su último partido en Wimbledon, donde fue campeón en 2002. «A los 34 años no es difícil lidiar con el retiro. Prefiero pasar más tiempo con mis hijos», dijo.

Saludó a su vencedor y se fue caminando hacia su silla. Escuchó los aplausos para Jarkko Nieminen, que acababa de ganarle un épico quinto set por 11-9 para pasar a la segunda ronda. Y recién cuando el finlandés se hubo sentado, se incorporó para bañarse en la gran ovación de la jornada inaugural de Wimbledon: Lleyton Hewitt, el campeón de 2002, jugó este lunes su último partido en el All England.

Como no podía ser de otra manera, la última batalla del guerrero australiano fue por demás emotiva. El ex número uno del mundo dejó todo en la cancha, fiel a lo que fue su carrera de 17 años en el profesionalismo.

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— Wimbledon (@Wimbledon) junio 29, 2015
Se desvivió por el triunfo, porque el premio era nada menos que un duelo en segunda ronda ante el actual líder del ranking y campeón defensor, Novak Djokovic, en la cancha central. Pero finalmente sucumbió ante el zurdo finés que se impuso por 3-6, 6-3, 4-6, 6-0 y 11-9. «Obviamente es decepcionante perder. Me hubiera encantado jugar contra Novak en la próxima ronda, pero Jarkko es un competidor duro y sabía que no iba a ser fácil», afirmó.

«Siempre di todo lo que tenía en el tanque y hoy sin dudas lo hice», dijo Hewitt, de 34 años. «Hubo varios momentos en los que el partido pudo haberse escapado, pero encontré la manera de seguir ahí», agregó.

Hewitt anunció que se retirará a principios del año próximo en el Abierto de Australia, por lo que el de hoy fue su último partido como profesional en la catedral del tenis. Un numeroso y ruidoso grupo de hinchas australianos vestidos de amarillo lo alentó durante toda la jornada.

«Es un sentimiento extraño en varios sentidos. Pero lo del público ha sido fantástico, no hubiera querido que sea de otra manera», comentó sobre su último encuentro.

Hewitt admitió que vivió con gran emoción el partido, pero aseguró que no es un hombre de lágrimas fáciles. «No suelo llorar fácilmente, no. No he llorado hoy, si eso es lo que preguntas. Estuve muy cerca, pero no», expresó con una sonrisa el australiano ante la pregunta de un periodista.

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— Wimbledon (@Wimbledon) junio 29, 2015
Ganador de 30 títulos en su carrera, Hewitt es el eslabón perdido entre la última gran generación del siglo 20 y la de los Fabulosos Cuatro. Ganó dos títulos de Grand Slam, en Wimbledon 2002 venciendo al argentino David Nalbandian en la final, y el US Open de 2001.

Encabezó el ranking mundial durante 75 semanas consecutivas entre 2001 y 2003, hasta que fue destronado por Roger Federer, precisamente en Wimbledon aquel año en que Hewitt se convirtió en el último campeón en perder en primera ronda, y el suizo ganó el primero de sus siete títulos.

Tras la caída, Hewitt pondrá ahora la atención en la serie de Copa Davis que Australia jugará en julio como local ante Kazajstán, también sobre césped. Y una vez retirado, el australiano afirmó que espera pasar más tiempo con sus tres hijos y tal vez comentar algo de tenis, tal como lo hizo ya en el pasado en el Abierto de Australia. También se especula con que pueda asumir la capitanía del equipo de Copa Davis de su país.

«Mi foco ha cambiado. Perfiero pasar mucho más tiempo con mis hijos. En muchos de los torneos más chicos ya no tengo la misma motivación, así que ha sido bastante fácil tomar esta decisión», explicó. «Cuando tienes 34 años no es difícil lidiar con el retiro. No puedes seguir jugando por siempre».

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