DEPORTES
La Academia del gol
volanta
En Rafaela, Racing volvió a sacar a relucir su poderío ofensivo y vapuleó a la Crema por 6-3. López (2), Bou, Noir, Nico Sánchez y Pereyra, los autores de los tantos. Anselmo (2) y Parra, para el local. La Academia sigue dando pelea.
Puede haber algunas flaquezas en el medio y la defensa no brindará la seguridad de otras épocas. Sin embargo, el poderío ofensivo de Racing no tiene comparación: Diego Milito, Gustavo Bou, Lisandro López y hasta Roger Martínez. Anoche no estuvieron ni el Príncipe ni el colombiano, pero sus compañeros se hicieron una fiesta ante Atlético en Rafaela. Con un doblete de Licha y un tanto de la Pantera (volvió a la titularidad tras ocho partidos), la Academia vapuleó a la Crema con un contundente 6-3. Pese a algunos desequilibrios y a los cinco puntos que lo separan de la cima de la Zona 2, el conjunto de Avellaneda no se baja de la pelea.
Noir sorprendió y se hizo fuerte como enlace entre el mediocampo y la potente delantera. Cuando pudo, Tito se juntó con Acuña y ambos manejaron los hilos de la Academia. Apretaban el acelerador y, en algunas otras osaciones, también el freno. En cambio, Rafaela apostó a acercarse a la zona de peligro y entregarles el balón a su goleador, Anselmo. Claro, todo eso recién se pudo concluir a los 20 minutos. Con un 2-2 en el resultado. Y con un Licha intratable.
Porque, tras el pitazo de Germán Delfino, no hubo ni tiempo de acomodarse. Unos 88 segundos tardó el partido en entregar el primer grito. Gabriel Morales condujo el contraataque y le cedió la pelota a Federico Anselmo, que le ganó en la carrera a Nicolás Sánchez y definió con justeza frente a Saja. Y eso que el encuentro ya había tenido una aproximación por lado…
¿Más? A los 8 minutos, Marcos Acuña se hizo cargo de un tiro libre y, entre los jugadores de la Academia presentes en la barrera y el error en el armado de la formación, el balón se deslizó por un hueco y se incrustó en un rincón del arco de Montoya. Recién se podían sacar mínimas conclusiones de ese comienzo in media res: entre grito y grito, se alcanzaba a ver que los delanteros eran punzantes y los defensores de ambos elencos mostraban sus flaquezas. ¿El resultado de ese diagnóstico? Más emociones. A los 13, Noir desbordó por la derecha y mandó un centro atrás que López conectó para adelantar al conjunto de Avellaneda.
Era una consecuencia de la lotería en la que se había convertido el trámite. Como en la ruleta, la pelota iba de una punta a la otra, casi sin transiciones. Un tiro libre por acá, un córner por allá. Todo se podía esperar, entonces. Así, a los 20 Anselmo asomó la cabeza e igualó el pleito. Desde ahí y hasta después del entretiempo, por fin hubo respiro. No iba a durar más que eso.
Estaba todo dado para que, en cuanto afinaran la puntería, volvieran los festejos. Y así fue. A los 5, Sánchez sorprendió a Werner con un centro que se metió en el segundo palo. Unos segundos más tarde, Licha recibió detrás de todos y fulminó al arquero para el 4-2. A los 20, Bou halló su conquista con un lindo giro en el medio del área. Y, a los 36, Parra acercó a Rafaela, aunque sin aspiraciones de lastimar a su rival, que antes del final estampó el 6-3 a través de Facundo Pereyra.
Sólo Milito y Roger descansaron. Tras un primer tiempo lleno de fallas, Racing ajustó su defensa y salió a divertirse en el complemento ante el débil Rafaela, que alcanzó los siete partidos sin victorias (Jorge Burruchaga quedó en jaque en el banco del local). Encaminado en la Libertadores, sólo cinco puntos separan a Racing de Lanús. El ataque de la Academia invita a soñar.