CULTURA

«Muerte al Tío Cosa» ya tiene su segundo disco

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El 2016 nos está trayendo -enhorabuena- nuevos sonidos cada vez más vibrantes y envolventes, y es que el segundo disco de Muerte al Tío Cosa no podía pasar desapercibido por los oyentes de la nueva generación del pop local. Esta banda nacida y criada en La Plata, nos sorprende a todos con la cancha que tienen en el escenario, y es que mamaron culturalmente los nuevos vientos que se avecinan desde los inicios de siglo y pese a la corta edad de sus integrantes (entre 17 y 20 años), se puede decir que estos chicos se las traen. En esta edición se los escucha más cómodos con lo que hacen y eso definitivamente, se nota. Nos traen melodías coreables, guitarras más ruidosas y sintetizadores desde la estratósfera.
Comenzando por Sara, cuyo coro no van a poder dejar de cantar ni aunque quisieras, con guitarras estruendosas y baterías remarcadas, recordándonos a esa persona a la que le dejamos de creer por completo. Le siguen La Espera y La Formula de Todo, y acá Gregorio Jauregui viene a hablarnos del amor esperanzador en una letra con imágenes secuenciales y que quizás por eso que está ahí, vale la pena arriesgarse con todo lo que tenemos. La Liebre es capaz de hacernos bailar hasta a los más amaderados, pero lo que Facundo Pirrotta nos quiere decir, es que se ve envuelto en un lugar casi sin salida y se siente desamparado. Presente habla por todos nosotros y es un grito para rebelarse contra los miedos de la adolescencia. Felicidad y Calma nos anima a que aprovechemos el momento «antes de que llegue la tormenta al lugar y arrase con toda felicidad». Pupilas Marinas es la joya del disco, emocionante hasta las lágrimas, nos deleita con guitarra acústica y un final de sintetizador. Una transportadora letra hasta el vacío del mar para emprenderse a la búsqueda del amor. Desencanto nos energiza y pone a bailar al mejor estilo de Vampire Weekend, con efectos especiales y todo.

Ya terminando, Cenizas toma el rumbo del estilo de otra banda concebida en la ciudad de las diagonales, y esa es El Mató a un Policía Motorizado. Con guitarras acompañando la lírica, pidiéndole a la misma Sara del principio, que vuelva, que está ahí para ella.

Muerte al Tío Cosa colapsó y necesitaban dejárnoslo claro en un disco. Tomar decisiones, encaminarse y atreverse a ir más allá.

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