POLÍTICA

Chispazos e interna en el PRO luego de reconocer la derrota

volanta

Published

on

Tras admitir la victoria de Lifschitz en las elecciones santafesinas, el macrismo local ya empezó a mostrar fisuras. El candidato a vicegobernador Jorge Boasso dijo “no estar de acuerdo” con la decisión del partido que lidera Mauricio Macri, quien bajó la orden desde Buenos Aires para proteger sus aspiraciones presidenciales. El radical insistió con sembrar dudas sobre los resultados.

Poco duró la calma y la unidad dentro del macrismo santafesino. Luego de que el candidato a gobernador del PRO Miguel Del Sel reconociera su derrota y deseara “éxitos” en la gestión a Miguel Lifschitz, se desató una interna protagonizada por el siempre díscolo Jorge Boasso, de la UCR, que acompañaba al cómico en la fórmula que quedó a 1.776 votos del Frente Progresista en las recientes y turbulentas elecciones provinciales. De todas formas, permanecen algunas dudas sobre la veracidad de la actitud del radical, que acostumbra realizar estas puestas en escena de forma acordada a modo de estrategia política para dañar al oficialismo.

Boasso pateó el tablero

Del Sel comunicó el reconocimiento de la derrota este miércoles. No así el aspirante a vice, que manifestó que personalmente no comparte la decisión tomada por el partido. “No comparto la decisión del PRO, no estoy acuerdo con esta posición”, dijo Boasso, quien sostuvo que no está “convencido ni seguro” de haber perdido las elecciones.

“Le manifesté a Miguel que no aceptaba la derrota excepto que se abran todas las urnas”, manifestó el actual concejal rosarino, quien agregó que “estamos en una instancia de mesas impugnadas, denuncias en Tartagal por fiscales truchos y con votos anulados que no pudimos ni siquiera revisar, por lo tanto no estoy convencido ni seguro de haber perdido las elecciones”.

En el mismo sentido, afirmó que “en lo personal no voy a reconocer la derrota, menos por esta exigua diferencia. Tengo libertad de opinión y le dije a Del Sel que no me incluya en la decisión, en última instancia será una decisión partidaria del PRO pero no personal”.

“Estamos hablando de una escasa diferencia de 1.776 votos, cuando no nos hicieron lugar a la apertura de urnas. Con el solo hecho de haber abierto 500 urnas sobre 7.600 achicamos la diferencia de 2.100 a 1.700 votos. Si abríamos las 7.600 urnas, ganábamos nosotros. El gobernador puede ser legal pero le quita legitimidad el no haber contado los votos uno a uno”, disparó el edil.

La estrategia de Macri

Es evidente que Mauricio Macri quería festejar en Santa Fe con Miguel Del Sel el 14 de junio y no pudo. El grupo de confianza del jefe de Gobierno porteño no esperaba la paridad que marcó la elección –que demostró tener gran impacto nacional- y mucho menos perder por poco más de 1700 votos. Estaban convencidos de que ganaba el ex Midachi, y que lo haría por varios puntos sobre el socialismo. Por ello, el líder del PRO busca ahora que la derrota no lo dañe: la misión es proteger la candidatura presidencial.

Macri había puesto en estas elecciones una fe especial, ya que creía que le iba a dar un fuerte impulso a su candidatura previa a las elecciones porteñas del 5 de julio, donde Horacio Rodríguez Larreta buscará revalidar su triunfo en las PASO porteñas.

En un primer momento, la línea política que se bajó desde Buenos Aires fue la de mostrar la necesidad de ir a contar los votos y no mostrarse derrotados. Incluso el PRO había amenazado en la provincia con impugnar el escrutinio ante la Justicia, pero a último momento desde el equipo nacional, que responde a Macri, le habrían recomendado a Del Sel admitir la situación y no judicializar el proceso electoral, quizás especulando con el hecho de que esta estrategia había encontrado su límite y era mejor retirarse dejando un manto de dudas antes que recibir otro revés judicial.

¿Puesta en escena?

En este contexto, cabe hilvanar dos teorías: que Jorge Boasso, aliado radical del PRO, es un irreverente que no mide el impacto de sus palabras hacia dentro del partido con el que comparte coalición, o que se trata de un montaje para esquilmar la legitimidad del gobernador electo con un bajo piso de electores.

En su desempeño como concejal rosarino –lleva seis períodos consecutivos, y aún le restan dos años de mandato–, Boasso ha acostumbrado tener una relación ambivalente con el Frente Progresista, del cual formó parte en algún momento por su procedencia UCR. Junto al bloque de ediles radicales que supo presidir, en numerosas ocasiones ha interpretado el papel de férreo opositor a la gestión socialista en el Concejo, mientras que sus compañeros de banca –hasta la ruptura entre ambos el año pasado, ese rol lo cumplía María Eugenia Schmuck- mostraban una cara más medida y amigable.

Este clásico juego de “policía bueno y policía malo” parecería reeditarse en la órbita provincial: mientras Del Sel sale a reconocer la derrota, no sin marcar ciertas diferencias con la manera en que se llevó a cabo el escrutinio definitivo, Boasso arremete públicamente y en un tono mucho más agresivo acusa al socialismo de haber enturbiado el proceso electoral. De este modo, el macrismo cumple con los requisitos democráticos de aparentar someterse a la decisión de los electores y las buenas formas político-institucionales; mientras por debajo se retira de la disputa sembrando un manto de dudas para intentar condicionar a un mandatario santafesino, que deberá encontrar consensos rápidamente para sobrellevar cuatro años de gobierno que no se vislumbran sencillos para el socialismo.

El gobernador electo de la provincia, Miguel Lifschitz, dijo respecto de la actitud de su contrincante del PRO, que aceptó la derrota este miércoles: “Es lo correcto y no esperaba menos de Miguel Del Sel”.

“Más allá de las diferencias en lo político, siempre se ha portado con corrección en el trato personal y estaba seguro que esta decisión iba a llegar”, señaló Lifschitz.

El lunes se conoció que Miguel Lifschitz finalmente fue electo gobernador de Santa Fe por una diferencia de 1776 votos respecto del candidato del PRO.

Lifschitz manifestó que le llegó la información a través de colaboradores que Del Sel intentó el miércoles comunicarse con él pero no pudo, por lo que estimó que ayer se concretaría el llamado. Al cierre de esta edición no había trascendido si esa llamada se había hecho efectiva. “Con (el candidato del Frente Justicialista para la Victoria) Omar Perotti ya hablé el 20 de junio – cuando el peronismo reconoció la victoria socialista– y nuevamente ayer (por el miércoles)”, agregó el ex intendente de Rosario.

Tendencias

Salir de la versión móvil