OPINIÓN

«La desaparición de una clase social», por Ezequiel Beer

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La recomposición del poder adquisitivo y del trabajo a partir de los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández durante el periodo 2003-2015 permitió un relativo renacer a la clase media argentina que se evidencio en la recuperación del consumo vía una política de ingresos determinada.

Su heterogénea composición político/cultural fue la piedra angular mediante la cual el discurso neoliberal fue ingresando lentamente generando como alternativa política una etapa de superación y de aun mas mejoras de la mano del candidato Mauricio Macri.

La derrota de 2015 y las expectativas generadas fueron lo que sostuvieron los cuatro años de ese gobierno y aun mas pudiendo ganar las elecciones intermedias lo que le dio mayor legitimidad.

Desde ese año a la actualidad la moneda argentina se devaluó casi un 175% con su arrastre sobre la restricción en el consumo en un marco donde el crecimiento del desempleo y de la pobreza – acentuados por la Pandemia COVID – son la nueva geografía social argentina.

Valga la redundancia el año 2021 la economía local creció mas del 10% mientras que la pobreza que ronda el 40% de la población solo disminuyo un 0.6%.
Algo pasa.

¿Existe una política de ingresos en la Argentina?

Los procesos paritarios y los incrementos en la seguridad social están quedando sistemáticamente retrasados ante una inflación galopante que puede rondar el 70% para el año 2022 según una inobjetable Ex Ministra de Economía del Gobierno de Néstor Kirchner.

Los números indican que para mantenerse en clase media o media acomodada se debe tener un ingreso de por lo menos $ 500.000 pesos por mes también según sea la composición familiar y de gastos.

Pregunto: ¿Quién gana ese dinero por mes?

La escenografía – por lo menos porteña – es de un caudal indigente que revuelve permanentemente los cestos de basura o timbrea en la búsqueda de ropa o calzado.

La Argentina previa al Golpe de Estado de 1976 era de un desempleo de menos del 5 % y de una casi inexistente deuda externa en función de su PBI.

Todo puede ser resumido a una teoría económico/política y su sangrienta aplicación o no existen otros factores como culturales o sociales que han legitimado – y aun lo hacen – tales políticas.

Ahora ha aparecido un » salvador » el querido Javier que con un lenguaje llano y sugestivo aclama por la total liberalización económica y política del pais.

Aparentemente el sector social signado ha escuchado al flautista de Hamelin que endulzora sus oídos y trae su revancha sobre una clase política que los ha defraudado.

Me hace mella sobre Trump.
Su política fiscal fue extremadamente perjudicial para los sectores medios norte americanos.

Vaya mi humilde homenaje a todas las victimas del terrorismo de Estado en la Argentina en este día tan sentido.

Ezequiel Beer
Geógrafo UBA
Analista Político

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