La Plata, Buenos Aires, Viernes 18 de Junio de 2021 -  04:52 am 
CULTURA

09-06-2021

El Instituto Nacional Juan Domingo Perón homenajeó a los 32 civiles y militares fusilados en junio de 1956


Corrimos el albur de no poder hacerlo, pero gestionamos desde hace algún tiempo atrás ante la Jefatura del Ejército Argentino que se nos permitiese llegar hasta el monolito que está instalado en el corazón de Campo de Mayo y donde fueron fusilados hace 65 años 7 militares argentinos.

Estuvieron acompañándome el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, y el muy querido y reconocido General de Brigada (R) Don Hugo Bruera. Éramos pocos, pero lo suficientemente representativos del cariño, el respeto, y la enorme admiración por quienes hoy, hace 65 años atrás, perdieron su vida fusilados por orden de una dictadura despótica, tiránica y asesina. No obstante que el Consejo de Guerra, que ellos ordenaron llevar a cabo para juzgar a quienes se rebelaron contra la dictadura, había dispuesto no ha lugar a la pena capital. Vale decir, que no había ningún hecho militar, pero sí judicial que ordenada el fusilamiento. Violando la disposición del Consejo de Guerra, fusilaron a 32 ciudadanos, algunos de ellos militares y los otros civiles.

El Jefe del Movimiento de Recuperación Nacional Tte. Gral. Juan José Valle fue fusilado en la penitenciaría de Las Heras el 12 de junio y los otros fueron asesinados en el lugar en que eran detenidos. Los civiles sufrieron una verdadera masacre. Algunos de ellos fueron fusilados en los basurales de José León Suárez. Fueron llevados por la Policía de la Provincia de Buenos Aires en un camión hasta un descampado, ahí se los hizo bajar de la caja del camión mintiéndoles: «Váyanse, ustedes están en libertad». Bajaron y salieron caminando alejándose del vehículo que los había trasladado. Sin embargo, la Policía desde la caja del camión comenzó a disparar por la espalda a un grupo de indefensos ciudadanos, de los cuales la mayoría de ellos, salvo uno o dos que se hicieron pasar por muertos inmóviles pegados a la tierra, perdieron la vida.


Hoy al pie del monolito fue un homenaje y un recordatorio a todos los fusilados, militares y civiles. Hicimos uso de la palabra el Gral. Bruera, el Ministro de Cultura de la Nación Tristán Bauer y el suscripto en su calidad de Secretario General del Instituto Nacional Juan Domingo Perón. Los tres rendimos homenaje sincero con los ojos cargados de lágrimas. La verdad fue un momento de enorme conmoción espiritual y pudimos cumplir con lo que todos los años hacemos. Campo de Mayo estaba lleno de barro, había llovido durante la noche, pero no impidió que chapaleando el barro pudiéramos llegar hasta el monolito, colocar la ofrenda floral y el Ejército cumplió facilitándonos un Cabo, quien hizo vibrar el clarín como pocas veces lo escuché durante un minuto en homenaje a los muertos por la Patria.

En fin, fue una ceremonia simple y humilde, donde no persignamos y rogamos al Todopoderoso por el alma de los heroicos muertos y el consuelo a sus deudos familiares y amigos.

Quiero cerrar pidiéndole al Todopoderoso que nunca jamás vuelva a ocurrir entre argentinos un acto tan bestial y salvaje como el que sufrimos entre el 9 y el 12 de junio de 1956.

LORENZO A. PEPE
Diputado de la Nación
Secretario General Ad-Honorem del Instituto Nacional Juan Domingo Perón



REVOLUCIÓN DEL 9 DE JUNIO DE 1956

El 23 de septiembre de 1955, varios militares peronistas, fueron detenidos y alojados en barcos a pocos kilómetros del puerto de Buenos Aires. Tanco, Cortines, Anzorena, Cogorno, Fernando González, su cuñado y el general Juan José Valle, entre otros.

Entre diciembre y marzo de 1956 son dejados en libertad y comienzan a reunirse con civiles, algunos sindicalistas como Framini y Tolosa, creando el Movimiento de Recuperación Nacional, animados por un ideal: el retorno a la democracia y a la soberanía nacional, desalojando del poder a “una minoría despótica, sostenida por el terror y la violencia”.

La revolución se puso en marcha con una jefatura militar bajo el mando del general Juan José Valle y una civil a cargo de Andrés Framini.

El estallido revolucionario fue fijado para el día sábado 9 de junio a las 11 de la noche en que se lanzaría la proclama.

El 10 de junio, antes de las 5 de la mañana, en la Regional Lanús de la Policía de la provincia de Buenos Aires, después de haber sido detenidos en la Escuela Industrial de Avellaneda cuando trataban de hacer funcionar un transmisor, son asesinados, uno cada 20 minutos, previo interrogatorio:

Tte. Cnel. José Albino Irigoyen Cap. Jorge Miguel Costales

Dante Hipólito Lugo Clemente Braulio Ros

Norberto Ros Osvaldo Alberto Albedro

En la madrugada del mismo día, a las 5.30, desde la unidad Regional San Martín de la Policía de la provincia de Buenos Aires, un grupo de civiles es llevado a los Basurales de José León Suárez. Habían sido detenidos en la casa de Juan Torres, en Florida, mientras escuchaban la pelea de Lausse, esperando que apareciera la marcha de San Lorenzo y la lectura de la proclama revolucionaria para salir. Los hacen caminar y los balean desde atrás. Son asesinados:

Carlos Lizaso Nicolás Carranza

Francisco Garibotti Vicente Rodriguez

Mario Brion

En La Plata, el mismo 10 de junio, frente al Comando de Segunda División cae Ramón Raúl Videla y son heridos Rolando Zanetta y Carlos Yrigoyen, que más tarde mueren en el Instituto Médico General San Martín.

El 11 de junio, en La Plata, en el Regimiento 7 de Infantería, es fusilado el Tte. Cnel Oscar Cogorno (lo habían detenido camino a General Belgrano, llevado en helicóptero a La Plata e interrogado en la Jefatura de Policía.

El 11 de junio en Campo de Mayo, después de que el Consejo de Guerra Especial juzgó “No ha lugar la pena de muerte”, por orden del Ejecutivo, son fusilados:

Cnel. Eduardo Cortines Cap. Néstor Dardo Cano

Cnel. Ricardo Ibazeta Cap. Eloy Caro

Tte. Leopoldo Noriega Tte. Néstor Videla

El 12 de junio al mediodía retiran del Hospital y llevan al campo de adiestramiento de perros de la Policía Bonaerense en donde fusilan al subteniente de Reserva Alberto Abadie.

En la Escuela de Mecánica del Ejército, sin juicio, sobre la pared que da a la calle Pichincha, son fusilados

Sub. Of. Ernesto Gareca Sub. Of. Miguel Ángel Paolini

Cabo José Miguel Rodríguez Sgto. Hugo Quiroga.

Frente al Automóvil Club de Palermo, los revolucionarios son recibidos con el fuego de la División Montada de la Policía Federal. Miguel Ángel Mauriño, amputadas las dos piernas y un brazo, posteriormente interrogado, muere el 13 a consecuencia de las heridas.

En la Penitenciaría Nacional de la avenida Las Heras, el 11 de junio caen fusilados:

Isauro Costa Luis Pugnetti

Sgto. Luciano Isaías Rojas

El 12 de junio a las 22.00 hs. es fusilado el general de División Juan José Valle después de haber sido derogada la Ley Marcial.

Su hija Susana de 18 años, le pregunta porqué se había entregado y el general Valle le contesta “porque no podría con honor mirar a la cara a las esposas y madres de mis soldados asesinados.”

En un mensaje grabado en Caracas, en 1958, el general Perón dijo:

“El general Valle y los héroes que con él cayeron, jamás serán olvidados ni redimida la gratitud que debemos a sus deudos. Como no será olvidado ninguno de los que hallaron muerte o sufrieron cárceles, exilio y torturas, defendiendo los ideales reivindicadores del peronismo. Todos ellos estarán permanentemente en nuestro recuerdo, retemplando con su ejemplo viril las fuerzas inagotables del Movimiento.”

Queremos hoy desde nuestro Instituto recordar a esos mártires que entregaron sus vidas, luchando contra una dictadura asesina que llenó de cárcel, luto y dolor al pueblo argentino.

Acompañamos a sus familias en esta fecha.

Gloria y honor a los héroes del 9 de junio.

No los olvidaremos.

LORENZO A. PEPE

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