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OPINIÓN

16-01-2020

"Hechos Consumados", por Manuel Carreras


Las transiciones políticas no suelen ser algo sencillo y de pocas reuniones. Conlleva un proceso a veces extenso en donde se intenta lograr poner ciertos puntos en común en la agenda y la toma de responsabilidades pasan de manos entre personas con ideologías distintas entre sí.

Tal es el caso del cambio de la administración de Donald Trump con la entrante administración de Joseph Biden. Mike Pompeo, el actual Secretario de Estado (es el responsable de la política exterior en los Estados Unidos) ya se reunió con el futuro poseedor del cargo, Antony Blinken. Debido a la toma de las recientes decisiones en el comienzo de este año, le dejaría una herencia que ni por asomo es un panorama simple y armonioso.

En los últimos días, Pompeo anunció que iba a enviar al Congreso una propuesta para lograr clasificar al movimiento hutí en Yemen como una entidad de carácter terrorista (Foreign Terrorist Organization). Lo cual muestra una clara señal positiva para Arabia Saudita, que se encuentra en guerra contra este grupo desde el año 2014. Esta decisión modifica la tendencia que venía teniendo los Estados Unidos durante la administración Trump, que era de acercamiento y estrechas relaciones con Arabia Saudita, especialmente con el príncipe Mohammed bin Salman.
Durante este periódo, jamás se había barajado la posibilidad de incluir al movimiento hutí como una organización terrorista. De confirmarse esta categorización, la organización chiita no va a recibir de la mejor manera la noticia y quién sabe el tipo de consecuencias que pueda traer aparejado, por lo que Blinken sumará un nuevo problema en Medio Oriente en solo unos días.

En otro sector del globo, en el sudeste asíatico, encontramos otro inconveniente a futuro. Muy recientemente Pompeo aclaró que se levantarán las restricciones a los contactos establecidos entre funcionarios taiwaneses y sus homólogos estadounidenses. Dicha medida, traerá consigo efectos sobre los Estados Unidos, ya que, desde del siglo pasado que para la República Popular de China es indispensable la lucha por el no reconocimiento de Taiwán (o República de China). Desde Beijing afirman que Taiwán no es una nación independiente y es vista como una provincia rebelde que en algún momento se unirá definitivamente, aunque actualmente resulta una realidad muy lejana. Las tensiones entre Washington y Beijing aumentarán no solo por esta medida sino también por la autorización que recibió la embajadora ante la ONU de los Estados Unidos para viajar a Taiwán con el fin de fortalecer el vínculo diplomático, lo cual ya China advirtió que dicha acción, traerá consecuencias.

Cambiando de continente, en Cuba, otra cuestión no se presenta para nada favorable. Pompeo volvió a tomar una determinación controvertida: incluyó al país caribeño en la lista de patrocinadores estatales del terrorismo, junto con Irán, Corea del Norte y Siria. La medida se fundamenta en que se considera a Cuba como un exportador de violencia en el mundo y debe ser detenida. El anuncio contradice la política de acercamiento durante la administración Obama, que buscó crear lazos políticos y económicos con La Habana durante su presidencia, facilitando el comercio y finalizando décadas de embargo en la histórica cumbre con Raúl Castro. Si Blinken quiere tener éxito y volver a vincularse con Cuba, para poder sacar al país de la lista, se deberá demostrar que no exisitieron vínculos de ningún tipo con el terrorismo en los últimos seis meses.

Esta última toma de decisiones sobre el ocaso de un mandato, hacen imposible no recordar el final de la presidencia de John Adams a principios del siglo XIX, cuando antes de las doce de la noche del último día de esa administración, se firmaron una gran cantidad de nombramientos a importantes cargos gubernamentales. Las consecuencias de dichos nombramientos fueron más que evidentes inconvenientes con la nueva administración del Partido Demócrata-Republicano y como mayor exponente de esas problemáticas fue el icónico caso Marbury vs Madison resuelto en la Corte Suprema de Justicia.

Si bien acá no hablamos de nombramientos, queda en claro, que estas últimas tres decisiones de Pompeo, condicionan al nuevo gobierno demócrata y especialmente a Antony Blinken, que ya asumiría con cortocircuitos en América Central, Asia y Medio Oriente. Solamente su capacidad y los lineamientos establecidos por Biden serán los que marquen el rumbo de la política exterior norteamericana.

Lic. Manuel Ignacio Carreras. Analista Político.

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