Easy Responsive Tabs to Accordion
La Plata, Buenos Aires, Jueves 26 de Noviembre de 2020 -  06:07 pm 
OPINIÓN

05-11-2020

"Florida, una necesidad incipiente", por Manuel Carreras


Existen varios estados considerados relevantes ante una elección nacional en los Estados Unidos
de América, pero pocos están en el ojo de la discordia en cada elección como el estado de
Florida.
Para comprender el motivo de su importancia, debemos señalar que dicho estado otorga 29
electores actualmente, siendo el tercero junto con Nueva York, que más miembros del colegio
electoral brinda. Pero a diferencia de otros estados que se anclaron en la preferencia de un
partido por sobre el otro durante décadas, Florida ha cambiado de partido en partido a medida
que los años transcurrían.
Florida fue conquistada en su totalidad por los Estados Unidos en 1819 a los españoles,
mediante el tratado de Adams-Onís, durante la presidencia de James Monroe. Pero no fue hasta
el año 1845 que ingresó oficialmente en la confederación y en 1948 participó por primera vez
en las elecciones nacionales. En dicha oportunidad, el nuevo territorio nacional, se inclinó por el
representante del partido whig (antiguo partido republicano) Zachary Taylor, el cual se convirtió
en el duodécimo presidente de los Estados Unidos.
A partir de ese año, Florida participó de todas las elecciones nacionales hasta la actualidad, con
la salvedad de las elecciones del año 1864 (segundo mandato de Abraham Lincoln) debido a que
se encontraba en secesión junto con muchos otros estados del sur confederados, luchando
contra la unión de los estados del norte en lo que fue la guerra civil norteamericana.
Desde las elecciones de 1928, cuando el republicano Herbert Hoover se consagró como el
trigésimo primer presidente de los Estados Unidos derrotando al demócrata Alfred Smith, hasta
el día de hoy, solamente dos veces ocurrió que un candidato llegara a la Casa Blanca habiendo
perdido Florida en la contienda electoral.
Primero, en las elecciones de 1960, el demócrata John Kennedy triunfó sobre el republicano
Richard Nixon convirtiéndose en el presidente más joven en ocupar el cargo después de
Theodore Roosevelt (43 y 42 años respectivamente). En dicha ocasión Florida otorgaba 10
miembros del colegio electoral y se encontraba lejos de los estados más pesados en esa época
como, Nueva York (45), Pennsylvania (32), California (32), Ohio (25) o Texas (24).
Luego, más cercano en el tiempo, en 1992, se constata el último antecedente en donde un
presidente resultó electo perdiendo el estado de Florida. Se trata del demócrata Bill Clinton,
que se impuso al presidente republicano George H. W. Bush que buscaba la reelección. Florida
en ese momento representaba a 25 miembros del colegio electoral y ya era el cuarto estado
detrás de California (54), Nueva York (33) y Texas (32), con más miembros en todo el país.
Florida en los años veinte, no representaba una especial preocupación para los candidatos en
sus campañas, con solo 6 miembros del colegio electoral en juego, las campañas se centraban
en los estados que podían modificar sustancialmente una elección. Por ese motivo, presidentes
republicanos como Warren Harding (en 1920) y Calvin Coolidge (en 1924) pudieron hacerse de
la presidencia con un margen muy amplio, aún perdiendo Florida.
En ese tiempo, los estados del sur aún mantenían una fuerte tendencia por el partido
demócrata. Tan difícil les fue a los ex estados confederados poder elegir un presidente, que
desde 1861 hasta 1913, solamente un presidente del partido demócrata fue electo: Grover
Cleveland en dos ocasiones (1885 y 1893).
Entonces ¿cómo se volvió Florida un estado crucial? Principalmente se debe a su aumento
poblacional. En 1929, cuando los Estados Unidos comenzaba a vivir la peor crisis económica de
su historia, Florida contaba con menos de un millón y medio de habitantes. Para el año 1952, su
población se había duplicado a tres millones y al día de la fecha Florida cuenta con más de
veinte millones de habitantes, lo que significa una representación mayor en el colegio electoral
y en la cámara de representantes.
La composición étnica de Florida (blancos, negros, latinos y asíaticos), sobre todo las grandes
oleadas migratorias que inundaron al estado de población hispana, lo hacen aún más complejo a
la hora de planificar campañas electorales y poder captar la simpatía de diferentes grupos que
se encuentran habitando el mismo suelo. Lo que lo convierte en un estado péndulo y a veces de
tal magnitud que puede decidir una elección como sucedió en el año 2000, cuando se lo daba
por ganador al demócrata Al Gore (vicepresidente de Bill Clinton) por su hipotético triunfo en
Florida, pero finalmente en el escrutinio definitivo, resultó vencedor George W. Bush por un
ajustado margen, otorgándole la presidencia. Así, Florida fue el factor diferencial entre la
victoria y la derrota para ambos candidatos a la Casa Blanca.
Adicionalmente, cabe remarcar que desde 1924 en adelante, ningún candidato del partido
republicano ganó la presidencia sin triunfar también en Florida. Por lo tanto, para el partido del
elefante, sin el estado del sol, la posibilidades de victoria disminuyen considerablemente.

Lic. Manuel Ignacio Carreras. Analista Político.

Untitled Document