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La Plata, Buenos Aires, Domingo 25 de Octubre de 2020 -  10:02 am 
OPINIÓN

15-10-2020

"75 octubres", por Oscar Cuartango


En esta evocación, al cumplirse el 75 aniversario de la gesta del 17 de octubre de 1945, partimos de la premisa que Juan Perón fue el primero en institucionalizar la cuestión social en nuestro país.

Para corroborar esa afirmación se torna necesario rememorar que en la Argentina, hasta su advenimiento a la escena política luego del movimiento militar del 4 de junio de 1943 que puso fin a la denominada década infame, las distintas vertientes sindicales respondían a lineamientos ideológicos anarquistas o marxista que habían sido traspolados por la inmigración europea y en ese marco político sindical, prevaleció la postura anarco sindicalista, graficada acabadamente en el Pacto de Solidaridad aprobado en el IV Congreso realizado en Julio de 1904, que en finalización especifica con claridad meridiana la postura anarquista, “ Nuestra organización, puramente económica, es distinta y opuesta a la de todos los partidos políticos burgueses y políticos obreros, puesto que así como ellos se organizan para la conquista del poder político, nosotros nos organizamos para que los estados políticos y jurídicos actualmente existentes, queden reducidos a funciones meramente económicas, estableciéndose en su lugar una libre federación de libres asociaciones de productores libres”, posición anarquista que, no aspira a alcanzar en control del estado, sea en forma definitiva o transitoria, sea por medios legales o ilegales, sino que, por el contrario, persigue su eliminación.

Desde ese posicionamiento ideológico, rechazó el proyecto de Ley Nacional del Trabajo impulsado por Joaquín V. González, ya que su ideario anarquista le impedía aceptar cualquier reforma o proyecto legislativo emanado del estado, aún cuando el mismo fuera beneficioso para los trabajadores y de él solo resultó aprobada la Dirección Nacional de Relaciones del Trabajo, con funciones muy limitadas y tendrían que pasar casi 40 años, para que, un joven y visionario Coronel del ejército argentino, que estratégicamente solicitara hacerse cargo de esa ignota y nada importante Dirección Nacional de Relaciones del Trabajo, la elevara al rango de Secretaría de Trabajo y Previsión Social y desde esa área de gobierno comenzara a elaborar el proyecto político más trascedente de todo el devenir histórico de nuestra patria hasta la actualidad, Juan Domingo Perón, el joven coronel al que he hecho referencia, implementó una alianza estratégica con importantes sectores sindicales y creó un movimiento nacional y popular policlasista, con un fuerte énfasis en el accionar estatal para articular los conflictos entre el capital y el trabajo, para lo cual asumió en un cargo aparentemente sin valor alguno, al cual en diciembre de 1943 eleva a la jerarquía de Secretaría de Estado y comienza una trascendental etapa de la historia argentina.

Compartimos la definición de ese gran pensador Platense que fue John Wiliam Cooke que:
“El peronismo fue el más alto nivel de conciencia al que llegó la clase trabajadora argentina” (John Wiliam Cooke La Revolución y El Peronismo 1967 incluido en La Lucha por la Liberación Nacional).

En sentido coincidente viene a cuento recordar a un sindicalista y Gobernador electo de la provincia de Buenos Aires ya fallecido, Andrés Framini, que como relata Manuel Urriza, decía que siempre había sido obrero, no tenía vacaciones, trabajaba más de 10 horas y el patrón o capataz le pagaba lo que quería y cuando quería. Entonces había asumido que su papel en la sociedad era ser obrero. Hasta que, según dijo, “llegó Perón y me dijo usted no es un obrero, es un obrero explotado” y aprendió a ejercer sus derechos, así como ocurrió con él, Perón le abre la cabeza a miles y miles de argentinos.

La importancia del movimiento fundado por Juan Perón, se grafica teniendo presente que fue contemporáneo de dirigentes de la talla de Rousvell, De Gaulle, Churchill, Stalin, Naser y Tito entre otros, pero ninguno de ellos dejó tras su desaparición física un movimiento político con la vigencia y poder de gobierno del peronismo.

Por ello, que muchos lo consideran, como el hecho revolucionario más importante de nuestra patria, equiparándolo a la toma de la Bastilla, en Francia o la entrada de Fidel Castro en La Habana, pero la diferencia radica en que la mayoría de estos hechos históricos revolucionarios son violentos, y el 17 de octubre de 1945 no lo fue, porque la llegada de Juan Perón al gobierno se hace a través del proceso electoral.

Sin duda el 17 de octubre de 1945 marca el fin de una Argentina y el comienzo de otra, de forma tan contundente, que la Argentina nunca más va a poder volver a ser lo que era antes de esa fecha y el gran drama con el que se enfrentan quienes defienden el modelo previo, no es voltear a Perón, el drama es que Perón había dejado sembrado en la conciencia trabajadora un pensamiento, unas nuevas ideas con las que se verán en adelante.

(*) El autor es abogado especialista en Derecho Laboral, Sindical y Municipal y fue Ministro de Trabajo de la Pcia de Bs As 2007/2015

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