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La Plata, Buenos Aires, Miércoles 27 de Mayo de 2020 -  02:34 am 
OPINIÓN

22-05-2020

"¿Enamoramiento o Responsabilidad?", por Luciana Iatsko y Emilio Raffo


Hace unos pocos meses leíamos, con cierto desdén, las noticias lejanas del virus que se instalaba en China.

Como en el poema del Pastor Luterano Martín Niemoller: no nos importaba…nosotros no vivíamos en China. Poco tiempo después este enemigo invisible ha venido asolando a todo el planeta. Aquello tan lejano ahora está presente a punto tal que miramos con cierto recelo a nuestros vecinos.

A partir de la conmoción que nos provocara lo sucedido en Italia, en el resto del Europa, ni hablar en EEUU y en parte de los países afectados con una enorme cantidad de muertes, contagios y derrumbes en la economías regionales con datos desbordados y pronósticos con los que somos atosigados a diario por la infodemia lamentablemente instalada, al menos en nuestro país.

Mucho se ha hablado, escrito e irradiado sobre el tema pero a poco que repasemos lo ocurrido y manifestado por los expertos, entre ellos la Organización Mundial de la Salud, podemos hacer unos pocos enunciados.

En Italia, por poner un ejemplo, al tomar conocimiento de los primeros contagios, simplemente esperaron ver el desarrollo. Cuando el Primer Ministro anunció la posibilidad de establecer la cuarentena en Lombardía, muchos residentes de esta región huyeron a otros puntos de la península, provocando una imparable secuela de contagios que tuvieron como resultado la muerte de muchísimas personas y el contagio de más del 80% de la población italiana

No hubo una rápida respuesta del Estado, aun reconociendo la inexperiencia sobre las formas de movimiento y contagio y las secuelas fatales del virus.

Esto se repitió en muchas regiones.

En otras zonas primó la postura “liberal”…los resultados catastróficos, EEUU y Brasil son un cruel ejemplo.

La Idiosincracia del frio: En la sociedad de los países nórdicos, no han ganado fama mundial por su frialdad solo por las bajas temperaturas del invierno boreal, sino la “introversión” forma parte de la idiosincrasia de esos pueblos, un rasgo de carácter que los diferencia de sus vecinos meridionales.

Hace muy poco se habló de la actitud adoptada en Suecia, más allá de cualquier consideración de lo sucedido en este país – que excede estas líneas- debemos señalar dos tópicos que nos acercarán a alguna conclusión, por un lado es la confianza casi total de los ciudadanos en el rol del estado y, por el otro, en la conciencia y responsabilidad de cada individuo en lograr y fortalecer el bien común para toda la sociedad.(posturas que no se contraponen, van juntas)

Los suecos delegaron en los expertos las recomendaciones y normas sanitarias que deberían cumplirse por parte de la sociedad y dejaron en manos del Estado la resolución de las cuestiones económicas por las secuelas negativas que esas propias recomendaciones, de seguro, provocarían.

En nuestro país, nos encontramos con una firme y afortunada decisión por parte del Estado Nacional de ponerse en guardia anticipadamente para enfrentar la pandemia, no hablamos de extinguir el mal, sino simplemente enfrentarlo, incluso demorando su pico de mayor contagio en procura de preparar los centros de atención de salud y del personal que debe intervenir en estos temas.

En esta posición se encolumnaron la totalidad de gobernadores y autoridades municipales como una demostración palmaria de responsabilidad social.

Desde el inicio de la pandemia, en la lejana China, hasta el presente en nuestro barrio, han sido muchas las novedades y descubrimientos que se han ido produciendo. Incluso los cambios de la OMS y de los expertos epidemiólogos del mundo, en los que algunos, livianamente, pueden tildar de marchas y contramarchas, pero que en definitiva se trata de soluciones a cuestiones inéditas. (Resoluciones pretorianas dirían los abogados) .

Por poner ejemplo, al principio no se recomendaba el uso de barbijos (hoy tapa boca nariz), y ahora su uso es obligatorio (incluso para circular en los pasillos y ascensores de los edificios).

Hace pocos días dos diarios reconocidos aunque antagónicos, titulaban sendas notas sosteniendo que la OMS no encontraba prueba concluyentes de contagios por objetos. (La Nación y Pagina 12 del 16 y 17 de mayo pp) No obstante lo cual, hasta el día de hoy la página oficial de la OMS recomienda “Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca, ¿ porque?: las manos tocan muchas
superficies que pueden estar contaminadas con el virus. Si se toca los ojos, la nariz o la boca con las manos contaminadas pueden transferir el virus de la superficie del mismo”

Indudablemente es una lucha, día a día, y hasta prueba y error

Luego de dos meses de cuarentena, obviamente, estamos fatigados.

Algunos, irresponsablemente, alentaron una suerte de desobediencia civil contra medidas gubernamentales ( y no políticas) de los tres estamentos de nuestro sistema federal de gobierno y hasta hoy desde un neoliberalismo recalcitrante se antepone la situación financiera (digámoslo sin eufemismos: de las grandes corporaciones) como un circunstancia para tener en cuenta y tirar por la borda todo lo logrado hasta el presente.

Por supuesto ninguno de esos irresponsables y agoreros toman en cuenta ni acercan propuestas o medidas tendientes a menguar la afligente situación de cuenta propistas y pequeños comerciantes que enfrentan enhiestos la crisis que las impostergables medidas les provocan.

No hablemos el desprecio con que tratan a muchos sectores vulnerables, tapando hipócritamente, lo sucedido en Pinamar y Monte Hermoso en la pasada Semana Santa.

Podríamos concluir, como en la poesía citada más arriba, no nos importaba…puesto que nosotros estamos lejos de esos sectores ferozmente castigados, hoy el virus está instalado entre nosotros… y no viene por nosotros… nosotros vamos a buscarlo al salir a la calle, no usar tapa boca, no cumplir las normas sanitarias recomendadas en todo el mundo o el aislamiento social preventivo y obligatorio. Vemos a diario una suerte de flexibilización irreflexiva por parte de la ciudadanía. Salen sin protección, sacan a los niños a las calles y plazas, negocios que abren sus puertas, (en lugares que aún no está permitido).

Estas acciones, probablemente, tengan alguna incidencia en los aumentos de contagios de los que dan cuenta los informes oficiales.

Con mucho acierto las autoridades fueron separando las provincias, ciudades, regiones en donde, con pié en los protocolos que los propios gobernadores e Intendentes deben propiciar, se ha ido flexibilizando o admitiendo el inicio de ciertas actividades.

En los próximos días se anunciaran nuevas medidas y, probablemente, la prórroga de la cuarentena en muchos lugares.

No se nos escapa que desde algunos sectores, incomprensiblemente, pareciera que estuviesen esperando el incremento de contagios y fallecimientos, con el sólo objeto de endilgárselo a los gobiernos locales

No es un ENAMORAMIENTO SINO SIMPLEMENTE RESPONSABILIDAD.

No sabemos, a ciencia cierta, si en el futuro el accionar de nuestros gobiernos serán tomados como modelo ante la pandemia, pero mucho se le parece.

Recordábamos en una nota anterior la leyenda que figura en el grupo escultórico que se encuentra al frente del Museo de la Cruz Roja y Medialuna Roja Internacional con sede en Ginebra.

“TODOS SOMOS RESPONSABLES, DE TODO… POR TODO…. Y ANTE TODOS:”

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