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La Plata, Buenos Aires, Miércoles 1 de Abril de 2020 -  12:42 am 
OPINIÓN

09-03-2020

"Rompiendo los cristales de un techo que también caerá", por Paola Louys


Mujeres, trabajo, techos no tan cristalinos y una historia teñida de desencuentros, tejen un entramado de realidad en donde las mujeres desean desarrollarse laboral y personalmente, a pura lucha para derribar mitos, creencias y objeciones a sus elecciones.

8M, una fecha para volver a poner en foco la lucha por las desigualdades de género.

Personalmente llevo adelante una férrea defensa de las PyMEs y muy puntualmente de aquellas manejadas por mujeres. Hoy además, quiero desarrollar el lugar de la mujer trabajadora y su multiplicidad de roles, en lo esperado por la sociedad y en lo deseado por nosotras.

Según datos del INDEC, un 47,2% de la población de mujeres Argentinas, se encuentran laboralmente activas, siendo su mayor tasa de actividad entre los 25 y 45 años. Entre los trabajadores, las mujeres son un 20% menos que los hombres, y la brecha también se nota en la duración de su trayectoria laboral, ya que muchas mujeres ingresan al mercado más tarde y se retiran antes.

El camino del trabajo en la vida de las mujeres resulta sinuoso, con permanentes entradas y salidas al mercado laboral, esto claramente se relaciona con la maternidad, el trabajo doméstico no remunerado y las tareas de cuidado asociadas tradicionalmente a las mujeres, por la naturalización de los roles sociales de género. A medida que aumenta la edad de los/as hijos/as se incrementa su participación en el trabajo registrado y no registrado.

Ahora bien, del total de las mujeres activas laboralmente, el 45,6% alcanza un nivel de ins-trucción universitario, mientras que en los varones es de 29,8%. A pesar de esto, la llegada a cargos de máxima dirección de Mujeres, es muy bajo, alcanzando tan solo el 32% en jefaturas y gerencias y solo un 10,4% en dirección de grandes empresas como lo indica un informe de la Comisión de Valores de la Bolsa de Buenos Aires (sobre empresas que cotizan en el merca-do).

Por otro lado, encontramos a las mujeres emprendedoras y/o comerciantes, que encaran proyectos que les permitan además, desarrollar su rol de cuidadoras familiares y de queha-cer domésticos. Este modelo de trabajo auto gestionado, no cuenta habitualmente con redes de sostenimiento y ante las crisis es vulnerable.

En momentos de complejidad económica como los que vivimos, las mujeres notamos como la brecha salarial se profundiza y con la precarización laboral, llegan las pagas inequitativas. Si sumamos a eso el crecimiento de las mujeres como jefas de hogar (ya son 4.200.000 mujeres que asumieron ese rol), de las cuales más de la mitad es pobre, y el resto percibe salarios 32% más bajos que sus pares masculinos, podemos así comprender porque el acceso a la vivienda propia es casi un sueño, y entender el gran endeudamiento financiero que sufren para sacar su hogar y a su familia adelante.

Hablar de Techo de Cristal (Se lo denomina “de cristal” porque es invisible: se trata de una barrera que no cuenta con leyes ni códigos visibles que impongan a las mujeres un límite, sino que se observa al analizar el entramado de las carreras laborales de las mujeres.) en este punto y observando las desigualdades enumeradas, parece una burla. Es claro que una visión absolutamente machista nos pone a las mujeres en el lugar en el que estamos.

Experiencias de compañías que asumen el compromiso de trabajar en pos de reducir las bre-chas de género y promover la diversidad dentro de las organizaciones, han conseguido un mayor entendimiento de los mercados, mejor clima laboral, sentido de pertenencia, motiva-ción y satisfacción de colaboradoras y colaboradores.

Por todo esto, nuestro mayor desafío es el tendido de redes como entramado de soporte social, a las mujeres que nos necesiten. El mentoreo como herramienta de desarrollo en so-roridad. Y la necesidad de un cambio de Paradigma hacia una Mujer Empoderada y tomando el mando de las empresas. Esto solo se dará con mayor profesionalización, mas acceso a edu-cación superior y posgrados, legislación acorde a las nuevas generaciones, reparto equitativo del cuidado y los quehaceres familiares y fundamentalmente con el cambio de los valores y las creencias organizativas que encarnan los altos mandos corporativos.

Es un camino que debe ser transitado en unidad y colaborando las unas con las otras. Involu-crando a todos y todas en la creación de ámbitos laborales seguros y equitativos que fomen-ten el trabajo en equipo y no la competencia.

El Techo de Cristal, también se va a caer.

Paola Louys
Mesa Nacional Política Empresaria
Mail: polilouys@hotmail.com

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