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La Plata, Buenos Aires, Jueves 25 de Abril de 2019 -  11:14 am 
OPINIÓN

06-02-2018

"Educación argentina: incertidumbres versus certezas", por Ana María T. Pardo


Los aspectos que se pueden desarrollar para tratar la crisis que hoy vive la educación argentina son múltiples, pero considero que el central es que las políticas de ajuste que aplica el actual gobierno neoliberal en todos los niveles y modalidades, impactan emocionalmente provocando sentimientos de incertidumbre generalizada, que se traducen en protestas cuando el miedo inicial logra superarse.

Viejos y nuevos reclamos, desde el inicio y - en los últimos años – a lo largo del ciclo lectivo, se conjugan en múltiples y multitudinarias protestas que son desoídas sistemáticamente por el gobierno e invisibilizadas por casi todos los medios de comunicación. En su totalidad, las protestas remiten al cumplimiento de las leyes, la voluntad política y el acompañamiento presupuestario. Cuestiones estas que se consideraban logros conseguidos.

Los medios de comunicación monopólicos, que a su vez forman parte de las élites dominantes, tratan de instalar en nuestra sociedad la confusión y el cansancio con la problemática de la Educación Pública. Este altavoz permanente responde a las políticas neoliberales de exacerbación del individualismo y la meritocracia bregando por el desprestigio del docente, su labor y sus aportes a la sociedad. De manera que la comunidad educativa, lejos de concentrarse y avanzar en el análisis y prácticas concretas para mejorar la calidad de la educación – que siempre es dinámica y requiere ajustes-, debe salir de los claustros para demostrar su resistencia en un juego de poder que sería innecesario si las autoridades consideraran a la educación como lo que es, el único camino de esperanza para el ascenso social de las grandes mayorías.

Conquistas y derechos que parecían hasta hace poco espacios ganados y sedimentados como para continuar avanzando hacia una educación prestigiosa - como lo fue en otros períodos de gobiernos populares que impulsaron la educación pública y gratuita en todos los niveles mediante políticas activas como más universidades, más escuelas, más docentes para más estudiantes- hoy retrocede a reclamos elementales.

Algunos analistas sostienen que no hay políticas educativas porque no hay paritarias, los edificios son insuficientes y muchos en deplorables condiciones, los programas están desmantelados, los salarios son de pobreza y los estudiantes no cuentan con el apoyo necesario para ingresar, permanecer y egresar del sistema en tiempo y forma, etc.. Por el contrario, considero que asistimos a la implementación de un diseño establecido con argumentos teóricos, históricos y paradigmáticos para lograr el desarme sistemático de la Educación Pública argentina, empalmando con el clima de época que se impone en los países de la región. Paradójicamente, gran parte de la sociedad – permeable a la propaganda neoliberal- opta por los mecanismos perversos que reducen sus expectativas emancipadoras a un horizonte de colonia.

Muchas son las batallas que he vivido como estudiante y como docente, poniendo mi parte para ejercitar la presión pacífica que conlleven al acrecentamiento de derechos y mejores condiciones para la Educación Pública, y seguramente continuaré con esa misión. Sin embargo, considero que esto no debería ser lo que es, casi un modo de vida en los últimos años, sino que lo correcto sería que – de una vez por todas y sin retrocesos- los gobiernos deberían colocar a la Educación Pública en el centro de todas las políticas y no como un accesorio funcional a los intereses ocasionales. De esa manera, construiríamos la Educación Pública que el pueblo argentino necesita en función de sus intereses y valores. Consecuentemente, al trabajar con lineamientos claros, el fantasma de la incertidumbre, que agota las esperanzas y los sueños de la comunidad educativa y de la sociedad toda, se eliminaría convirtiéndose en la certeza de que las expectativas positivas y promocionales de las personas en lo individual y el bien común de la sociedad en su conjunto son posibles.

*La autora es Dra. en Gestión y Planificación de Educación – Docente e Investigadora

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