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La Plata, Buenos Aires, Martes 22 de Enero de 2019 -  10:30 am 
INTERNACIONALES

27-11-2018

May sobrevive porque sus enemigos no dan con un sucesor viable


Amenazada por parlamentarios de su propio partido, abandonada por ministros clave y presionada por sus socios europeos, la jefa de gobierno británica, Theresa May, logró cerrar un acuerdo de "brexit" con la Unión Europea a base de perseverar contra viento y marea.

Tras anunciar la semana pasada con una sonrisa la "decisión colectiva" de su gabinete de aprobar el Acuerdo de Retirada negociado con Bruselas, May sufrió al día siguiente la dimisión en cadena de varios miembros de su Gobierno, encabezados justamente por el ministro del "brexit", Dominic Raab.

Era el segundo titular de esa cartera que dejaba el cargo en pocos meses, tras David Davis en julio.

Pero May no se amilanó, nombró a otro ministro, el abogado euroescéptico Stephen Barclay, y siguió adelante.

"El liderazgo consiste en tomar las decisiones correctas, no las decisiones fáciles", subrayó. Y fiel a su legendaria tozudez afirmó: "¿Voy a llevar esto a cabo? ¡Sí!".

Un grupo de diputados de su Partido Conservador comenzó a reunir firmas contra su liderazgo, pero diez días después seguían sin los apoyos necesarios para lanzar una moción de censura y May firmaba victoriosa con los otros 27 líderes europeos el Acuerdo de Salida y la declaración política sobre su futura relación.

Para ello, también tuvo que superar las reticencias de algunos, como el español Pedro Sánchez, que había amenazado con bloquear el acuerdo por la espinosa cuestión de Gibraltar, un enclave británico en el sur de España cuya soberanía reclama Madrid desde hace años.

May llegó al poder en las caóticas semanas posteriores al referéndum de junio de 2016, en que los británicos votaron por salir de la Unión Europea, lo que provocó la dimisión del entonces primer ministro conservador David Cameron, de quien había sido ministra del Interior durante seis años.

Desde entonces, los ataques de los euroescépticos y los proeuropeos de su propia formación la hicieron tambalearse en varias ocasiones, pero ninguna de las dos fracciones asestó el golpe final, temerosos de precipitar otras elecciones anticipadas e incapaces de consensuar un candidato para reemplazarla.

"No hay acuerdo sobre un sucesor", dijo Iain Begg, profesor de Ciencias Políticas en la London School of Economics.

Le queda aún por superar una durísima misión: lograr que el acuerdo sea ratificado por un Parlamento que se ha mostrado muy hostil. Pero nada parece imposible para el tesón de May: "Estoy concentrada en que sea aprobado", aseguró el viernes respondiendo a las preguntas de los radioyentes de la BBC.

Si lo consigue, "se considerará que ha cumplido su mandato a base de estoicismo y perseverancia", afirma Begg sobre esta mujer a quien hasta sus detractores, que le reprochan tener poca altura de miras, le reconocen una gran laboriosidad.

Desde que en junio de 2017 convocó unas legislativas anticipadas destinadas a fortalecer su posición, pero en las que terminó perdiendo la mayoría absoluta, esta política de 62 años que proyecta una imagen de frialdad un poco mecánica fue varias veces dada por muerta políticamente y sobrevivió.

Si el próximo 29 de marzo Reino Unido sale de la UE con un acuerdo, May demostrará que tuvo razón en perseverar y logrará consolidar su cuestionado liderazgo en el Partido Conservador.

¿Pero hasta el punto de poder volver a presentarse en las próximas legislativas?

"No", responde tajante Simon Usherwood, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Surrey.

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