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La Plata, Buenos Aires, Miércoles 14 de Noviembre de 2018 -  02:08 am 
OPINIÓN

17-10-2018

"Jaque a la Educación Técnico Profesional en la provincia de Buenos Aires", por Nora de Lucía


Los fundamentalistas más acérrimos del libre mercado nos han arrastrado a un país de servicios y de especulación financiera en el que se condena cada día a más personas a la pobreza más abyecta. Transitamos un gobierno sin mirada productiva, con caída sostenida del PBI en 2018, caída del empleo y aumento de la pobreza. Ello inevitablemente desorienta a los jóvenes en el proyecto de futuro y formación.

Ante este panorama, la desinversión educativa a nivel nacional y provincial es una constante, perdiéndose participación en los presupuestos en favor de los servicios financieros y económicos.

El paralelismo en el ámbito educativo se acompasa claramente con esta visión cortoplacista de país, y llegan luces rojas en la Educación Técnico Profesional (ETP).

La Ley Nº 26.058 de Educación Técnico Profesional de 2005 estableció la fuente de financiamiento para asegurar el fortalecimiento de la misma. Así se creó el Fondo de Financiamiento con un piso del 0,2% de los Ingresos corrientes del Presupuesto Anual Consolidado para el Sector Público, y que se computa en forma adicional al del Ministerio de Educación. Esto representó un emblema, una brisa fresca que le dio empuje real a la educación técnico profesional y permitó que ésta pudiera ponerse en pié después de décadas de postergación. Y fue así, a través de los planes de mejora institucionales y jurisdiccionales, donde se pudieron ver edificios nuevos, laboratorios, maquinaria pesada, equipamiento planteles de animales reproductores en las agrarias, entre otros avances.

Pero nada dura para siempre y en el período 2016/2018, con el actual responsable de la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) a la cabeza, en el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) se desperdiciaron aproximadamente 500 millones de dólares por subejecución.

Así comenzó a notarse una merma importante en los planes de mejora y todo se complicó. Llegaron tiempos de cambios y deterioro: se dejaron de ver jóvenes que llenaban ciudades con sus semáforos LED, camas hospitalarias, reproducción de animales, autos eléctricos con energía solar. Ahora esos mismos jóvenes van a las mismas Olimpiadas de Ciencias con tristeza, a reclamar que no le modifiquen el plan de estudios.

Estos mismos jóvenes que otrora se ocupaban por formarse se ven obligados a defender a la ETP del desmantelamiento que se pretende. En julio de este año se presentó en el Consejo General de Educación la propuesta de modificación a los diseños curriculares de ETP. De prosperar la medida, no se dictarán asignaturas tales como geografía, historia, construcción ciudadana, arte y educación física. Asimismo, esta modificación trae aparejada un recorte de 1476 horas en los 7 años de carrera. Es decir, una menor inversión provincial, alumnos con menos posibilidades de construir un pensamiento crítico. Ello conlleva, además, que por esa reducción algunos títulos pierdan su validez por no contar con los requisitos mínimos.

En un mismo sentido , la política de debilitamiento de la ETP conminó a 220 Centros de Formación Profesional conveniados al ámbito del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos aires, en una clara vulneración a la Carta Magna Provincial , a la Ley Nº 26.058, a la Ley Nº 13688. Además, de ningún modo surge de la atribuciones que le otorga la Ley de Ministerios Nº14803 a la jurisdicción Trabajo la competencia FORMATIVA que es excluyente e indelegable por rango constitucional de la DGCyE. Unos de ellos es el Centro de Formación Profesional Nº 401 de Azul, cuya continuidad corre peligro en éstos días después de 35 años y 20.000 mil alumnos que pasaron por su establecimiento.

Hay que tener la grandeza de mirar grandes logros, poder tomarlos y edificar sobre ellos y no borrarlos de un plumazo, como pasa actualmente. Estamos en un momento duro para la ETP. Profundicemos, estamos en un momento duro de la educación y de los valores.

La destrucción de la ETP, la transferencia de los CFP a Trabajo, la reducción de planes de estudios, la guerra encarnizada y el descrédito permanente a los representantes del sector docente, la unilateralidad permanente de la negociación, la lucha de atrás contra la inflación y la irremediable pérdida de poder adquisitivo salarial. A eso se suma el fantasma que acecha siempre, que es la precarización laboral mediante el proyecto de Reforma Laboral en el Congreso, el cual está en ciernes y que no nos tiene que pasar de costado. Estas son todas fotos de la misma película que se llama mano de obra barata, flexibilización, jóvenes con figuras que rozan por pocas horas el límite de jornada laboral y que de formativo tienen poco o nada, porque para que sea formativo le debe servir al alumno y no a la empresa.

Todo discurre rápidamente en la Provincia, mientras su máxima autoridad taconea fuerte en la inauguración del Metrobús en Morón y dice “(..) se puede,(…),esto no es cartel, esto no es discurso, no es chicana, esto como dijo el Presidente el otro día cuando estábamos en un puente se pisa , está acá y no te lo saca nadie(…)”. Que sutileza chicanera la del puente, pero parecería no recordar la mandataria que en ese momento de euforia discursiva había 500 escuelas que cumplían 2 meses sin clases o contingencia y que los alumnos perdieron ya un mes de clases. Por todo eso es que en estos tiempos el silencio y la mesura deberían ser la mayor manifestación de respeto ante esta grave situación que transitamos y a la memoria de los que no están. Una situación que pasó lejos de la señora Gobernadora.

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