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La Plata, Buenos Aires, Sábado 17 de Noviembre de 2018 -  02:52 pm 
OPINIÓN

05-09-2018

"Acerca del golpe del 6 de setiembre de 1930 y la grieta actual", por Emilio Augusto Raffo


El 6 de setiembre 1930 se produjo el derrocamiento del Gobierno Constitucional de Hipólito Yrigoyen dando comienzo a una continuidad de interrupciones institucionales, en los cuales la UCR fue nuevamente actora casi hasta nuestros días.

Se invocó para ello, supuestos actos de corrupción, falta de acción, etc. etc…(estos y otros argumentos fueron utilizados una y otra vez para dar cabida a los golpes de estado).

Como corolario de ello se produjeron distanciamiento en los sectores de nuestra sociedad, así como en el pasado, unitarios y federales, personalistas y antipersonalistas, este accionar produjo lo que hoy se denomina “la grieta”, radicales y conservadores, peronistas y antiperonistas, divisiones que ni siquiera fue posible evitar hasta en los propios sectores reaccionarios, basta recordar azules y colorados.

Y de esta maquiavélica división, algunas veces mediática y muy bien orquestada, es difícil poder abstraerse (yo el primero).

Lo cierto que hace unos dos años me acerqué al Centro Cultural Islas Malvinas ubicado en el predio del ex Regimiento 7 de La Plata, a fin de sacarle una foto a la placa recordatoria del 80 aniversario del golpe de 1930, toda vez que el Presidente derrocado pasó su primer noche de detención en ese establecimiento militar antes de ser remitido a la Isla Martin García, advirtiendo que la misma no se encontraba en lo que era el dormitorio en cuestión. Comencé a buscarla e indagar entre el personal municipal allí afectado sin obtener respuesta alguna. Un solícito empleado con toda contracción y esmero me ayudó en la búsqueda, hasta que pudimos encontrarla entre cartones viejos, basura, cajones etc.

Pedí sacarle un foto, cuidando preservar la identidad del empleado,( para evitarle contratiempos) razón por la cual la pusimos sobre el suelo y es la foto que ilustra esta nota.
Siempre me pregunté quién pudo haber sido el inferior que la había sacado de su histórico emplazamiento, convencido de la ajenidad del Intendente Municipal, razón por la cual si se lo hice notar a algunos encumbrados dirigentes radicales.

Quienes hayan tenido la osadía de continuar la lectura de la presente nota, se preguntarán que relación tiene con los términos del título…

En estos días, en donde la tormentosa crisis económica y política que se cierne sobre nuestra República nos tiene en vilo, un grupo de conspicuos dirigentes del centenario partido – se dijo- concurrieron a la quinta presidencial de Olivos con el objeto de obtener una mayor participación en la toma de decisiones así como también un adecuado protagonismo, dada su calidad de socios políticos de la alianza Cambiemos…al parecer se retiraron con las manos vacías y sus expectativas frustradas, pese al empeño puesto de manifiesto desde la Convención de Gualeguaychu hasta el presente…

Ello dio lugar a los más variados comentarios, incluso de destacados dirigentes yrigoyenistas, resaltando la falta de amor propio y hasta tildándolos de amanuenses y glenuflexos, entre otros calificativos, a los cuales – debo confesar – no he podido sustraerme y compartir en parte.

Si bien, por circunstancias que no es el caso destacar, no he participado en política, mantengo una entrañable amistad con militantes y dirigentes del radicalismo, como de otros sectores ideológicos de nuestro país.

Sin ánimo de coadyuvar a la profundización de las divisiones existentes debo resaltar que, como siempre, he respetado todas las ideas, y en el caso, los principios revolucionarios y progresistas y, por que no “populistas” (termino hoy injustamente denostado precisamente por los sectores reaccionarios que alteraran el orden establecido) que enarbolara históricamente la UNION CIVICA RADICAL, resaltando el accionar de pro hombres como Leandro N Alem, Hipólito Yrigoyen , Amadeo Sabattini, Moises Lebhenson , Crisologo Larralde, y más recientemente Ricardo Balbin, Raul Alfonsin, por nombrar algunos de los más destacados, pero no alcanzo a entender – por más que no me canso de preguntar – cuál es la razón que por mera conducta partidaria, se estén arriando banderas y principios otrora irrenunciables del partido derrocado en 1930, dejando de lado aquel famoso apotegma “que se quiebre pero que no se doble”…

Basta recordar a un reconocido dirigente de la UCR que renuncio a su cargo de Ministro por no tolerar la política económica que se iniciaba en el Gobierno de la Alianza de De la Rúa y hoy aplaude el fin del populismo y las políticas neoliberales que ayer denostaba.

En realidad, cuando se critica a los radicales que evidencian una gran ceguera, fanatismo o sumisión , no debe incluirse a los muchos que aún mantienen sus principios enhiestos y a aquellos prohombres antes recordados, sino a los que en el presente parecen más cercanos a quienes derrocaran al viejo e infatigable luchador y que propiciaran los distintos golpes de estado.

A 88 años del golpe de 1930 vaya el llamado a la unidad, respeto y a la lucha de los principios rectores de la defensa de nuestra soberanía y justicia social.

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