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La Plata, Buenos Aires, Miércoles 12 de Diciembre de 2018 -  06:59 am 
CULTURA

13-08-2018

Teatro: "El pequeño poni" invita a reflexionar sobre el bullying


Muchos todavía ignoran que lo normal no existe. En general, se entiende lo normal como restrictivo, un manual de instrucciones para la vida. A pesar de que existen tantas normalidades como personas en el mundo, lo que elige la mayoría parece tener un tufillo a verdad. Basta con referirse a los adjetivos con que caracterizan a las minorías para entender que el mismo bando que designa los motes es el que impone la normalidad. Que hasta no hace mucho tiempo se tratara de invertido o anormal a quien tiene otras preferencias sexuales distintas al común heterosexual quiere decir que –por una cuestión de número o vaya a saber por qué-, unos tantos consideraban sus elecciones como “lo que está bien” y a los que no entraban en su casillero quedaban literalmente afuera. Los ejemplos exceden la medida de cualquier artículo y van desde la diferencia racial y la religiosa hasta el color del cabello o la forma de los ojos.

Lo que sobreviene en tantísimos casos es la violencia. Los abanderados de la normalidad restrictiva intentarán por todos los medios que el alternativo vuelve al camino que ellos consideran de todos. Es sabido que ni la madre naturaleza nos resulta indomable, de ahí que existan los diques y la represas. Al que no entiende habrá que corregirlo de otra forma. El bullyng –el anglicismo que se ha generalizado al momento de hablar del acoso y hostigamiento que escolares infligen sobre otros compañeros- no es broma. Hay quien dice que existe desde tiempos inmemoriales como si el factor histórico lo pudiese redimir: si tiene tantos años como la misma humanidad debería haberse tenido antes en cuenta. "El pequeño poni", la obra del joven Paco Bezerra, un premiado dramaturgo español, le pone carne y hueso al problema porque no hay mejor forma de entender un fenómeno que hacer a un lado los números y hablar de frente con la realidad. La ficción –está claro- lleva las de ganar cuando se habla de empatía.




Inspirada en hechos reales que tuvieron lugar hace unos años en Estados Unidos, la obra cuenta la historia de un niño de nueve años que tras sufrir una gran cantidad de episodios violentos por parte de sus compañeros en la escuela, al final es expulsado del colegio. El motivo que esgrimen las autoridades –y que al parecer despertó la furia de los niños- es que la mochila con que asiste a clase tiene un dibujo de "Mi pequeño poni", la serie infantil de televisión. Tanto Inés como Jaime, sus padres, intentarán –cada uno por su lado- lidiar con la situación, tanto a través del uso de la prohibición como valiéndose de la misma incomprensión con que han maltratado al niño. El resultado es una montaña rusa de mentiras donde los adultos no dan pie con bola y en lugar de acompañar y proteger, se mienten entre ellos al tiempo que a sí mismos, y acusan, lloran, gritan, patalean. Paco Bezerra compone una serie lineal de instantáneas que reflejan de manera vertiginosa el ascenso de la furia y el dolor. Nada más que dos personajes bastan para indagar en la responsabilidad que tienen los padres al momento de forjar las subjetividades que imperarán el día de mañana.

Nelson Valente, el director de la obra, despoja la escena y vacía de colores el escenario, quizá en un intento de que la obra funcione a la manera de un envase donde pueda meterse la cabeza del espectador o un espejo donde cada uno pueda reflejarse. Lo único que brilla es la mochila en cuestión y, en este sentido, se extraña el cuadro del niño sobre relieve que en la anterior puesta –en otro teatro- presidía la escena de los padres. La responsabilidad que tienen los actores sobre los hombros la cumplen tanto Diego Gentile como Melina Petriella con sobradas muestras de talento. Esta última exhibe una paleta llena de matices que convocan la sensibilidad del espectador. El pequeño poni en verdad emociona. Su visionado, obligatorio no sólo para los padres que se ven en la encrucijada de formar día a día a sus hijos, sino también para aquellos que quieren un mundo mejor, donde todos –y no sólo la mayoría- respiren más amor que sufrimiento.

"El pequeño poni", dirigida por Nelson Valente, se presenta todos los sábados a las 22.30 en el teatro El Extranjero, ubicado en Valentín Gómez 3378.

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