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La Plata, Buenos Aires, Miércoles 26 de Septiembre de 2018 -  10:16 am 
OPINIÓN

04-07-2018

"En vez de larga y difícil: hacela corta y fácil", por Luis Augusto Raffo


La ley del mínimo esfuerzo, es una de las siete leyes del éxito que enuncia en su libro el médico indú Deepak Chopra en el que destruye el mito de que el éxito, es producto del trabajo duro. Como ley espiritual es inexorable, eso significa que aplicada en la forma correcta siempre se cumple.

El principio de cualquier efecto es la causa que lo produce. Según el modo como se entienda la causa, el principio como causa adquiere matices propios.

La causa eficiente es la que mediante su acción produce necesariamente el efecto, siempre que se den las condiciones necesarias y suficientes para que la causa actúe.

Cada ciencia establece el tipo de principios o causas que determinan su investigación, sobre los cuales establece su método.

Sobre la creencia de que “todo efecto tiene una causa”, se considera que todo lo que existe ha de tener una causa, lo que se considera como principio de causalidad, que Aristóteles formuló como “Todo lo que se mueve, se mueve por otro”. Este principio ha sido utilizado frecuentemente como demostración de la existencia de Dios, junto con el principio de razón suficiente.

Ley del máximo rendimiento o del mínimo esfuerzo

La Naturaleza parece estar diseñada para evitar el despilfarro y aprovechar al máximo la energía. Un acto natural y por lo tanto auténticamente ecológico, es aquel que persigue conseguir los mejores resultados con los menores costes globales.

En la sociedad, la Ley del Mínimo Esfuerzo exige también mayor dosis de conocimiento, sabiduría, tecnología y superior inventiva.

También una genuina democracia y la ausencia de corrupción, para poder conseguir una auténtica eficacia natural, pero allí nos vamos del tema.

Pero en todos los ámbitos, épocas y circunstancias de la vida podemos aplicar esta ley del máximo rendimiento con el mínimo de esfuerzo, en contraposición con lograr el mínimo de rendimiento con el máximo de esfuerzo. Emprendimiento el segundo, que me niego totalmente a poner en práctica. Si hay que trabajar, trabajemos lo menos posible. Este principio que parece hecho para haraganes está enunciado filosóficamente para ser aplicado con inteligencia y planificación.

Parecería que la planificación sería la base del éxito en todo emprendimiento.

Por esto, mientras planifico mis actividades para el presente año, aprovecho a recordar que ante cualquier emprendimiento, me detengo, analizo y planifico. Luego ejecuto. Espero que me salgan bien las cosas, pero eso sí: nunca malgasto energías.

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