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La Plata, Buenos Aires, Domingo 9 de Diciembre de 2018 -  06:34 pm 
OPINIÓN

22-05-2018

"¿Derecho de huelga o huelgan derechos?", por Raúl Ferrara


Hoy es un día triste para la democracia y para el mundo del trabajo. Los gritos, las corridas y los golpes de las fuerzas de seguridad en los túneles reprimiendo a los trabajadores del subterráneo de Buenos Aires y apresando a sus dirigentes deberían llevarnos a reflexionar sobre cuál es la democracia que queremos.

Desde hace tiempo cada vez que algunos sectores u actividades tales como el transporte, la salud o la educación adoptan medidas gremiales en reclamo de mejoras de condiciones laborales o por incumplimientos de sus empleadores, en vez de analizar la procedencia del reclamo se prioriza el análisis de la propia medida y, como consecuencia de ello, el eje de la discusión social pasa a ser ésta última.

No está de más recordar que la huelga ha pasado por tres períodos históricos: la represión (hasta fines del siglo XIX), la tolerancia (de fines de siglo XIX a principio del siglo XX) y la protección (desde principio del siglo XX a la actualidad). Es evidente que esta evolución guarda relación con los ciclos históricos y el ordenamiento jurídico lo ha acompañado considerándolo según la etapa como “delito”, “libertad” o “derecho”.

Si, como indica el devenir de la historia, entendemos que la huelga es un derecho, entonces cabe preguntarnos como es que el ejercicio de ese derecho puede tener como consecuencia una feroz represión por parte del estado hasta el límite de detención y privación de la libertad de los trabajadores que la ejercían.

Se escucha con una ligereza asombrosa a pretensos periodistas informar con aparente erudición sobre el daño que ocasiona a la comunidad la paralización del transporte y sobre la supuesta ilegalidad de esa forma de manifestación gremial en un servicio al que le asigna el carácter de “esencial”.

No se trata aquí de desconocer las molestias que ocasiona una medida de fuerza sobre el transporte, lo que por su obviedad me exime de mayores comentarios. Por el contrario, se trata de poner de manifiesto que esas afirmaciones además de falsas en términos técnicos solo generan mayor descontento en la comunidad y la desinforman.

Por un lado, debe tenerse en claro que cuando hablamos de “servicios esenciales”, es decir de aquellos que admiten algún tipo de limitación respecto al ejercicio del derecho de huelga (por ej. “garantía se servicios mínimos”), debemos circunscribirnos a aquellos cuya interrupción podría poner en peligro la vida, la seguridad o la salud de la población, lo que aquí no ocurre.

Por el otro, se ha sostenido que el gremio que ha adoptado la medida de fuerza no se encontraría legitimado en virtud de la reciente confirmación de la revocación de su personería gremial (CSJN 13-03-2018). Una nueva muestra de la ¿desinformación? de los comunicadores pues omiten toda referencia al también reciente (07-06-2016) fallo “ORELLANO” de la CSJN que reconoció ese derecho “a las asociaciones sindicales a las que la Constitución habilita para el ejercicio de derechos colectivos cuando satisfacen el requisito de su "simple inscripción en un registro especial”.

La discusión en torno a si solo las organizaciones gremiales con personería gremial contaban con legitimación para convocar a una huelga fue finalmente resuelta por la Corte Suprema, al reconocérselo expresamente a la que gozan de simple inscripción como es el caso de los “Metrodelegados”.

Cabe entonces preguntarse cómo el ejercicio del derecho de huelga por parte de quienes se encuentran legitimados para hacerlo, según términos del máximo tribunal de justicia, puede terminar en el ejercicio de la violencia institucional y la detención de sus dirigentes.
¿Será acaso que asoma en el horizonte un nuevo ciclo histórico en el que la huelga vuelve, como en el Siglo XIX, a ser considerada un “delito”?

¿Será acaso que el futuro cercano nos augura otro “1º de mayo de 1886” y lamentaremos otros “Mártires de Chicago”?

En ese contexto, no son muy alentadores los proyectos flexibilizadores que bajo el pretexto de “aggiornar” las relaciones laborales a las nuevas formas de producción precarizan el trabajo aplicando las recetas neoliberales que promueve el FMI y que han demostrado en Argentina y en mundo que solo generan mas pobreza.

Tampoco son alentadores estos lamentables hechos que solo se explican en el evidente intento de disciplinar a los trabajadores que manifiestan su descontento con las políticas del gobierno, casualmente en las vísperas de una convocatoria masiva lanzada para el 25 de mayo en contra del ajuste.

Lo cierto que es que hay que reconocer que el gobierno puede mostrar una gestión exitosa.
El éxito de tener que escribir estas líneas para explicar lo obvio en vez de discutir el fondo de la cuestión que es la imposición de un miserable 15% de aumento salarial anual que condena a la pobreza a los trabajadores.

*El autor es abogado laboralista y militante peronista, Ex Director Pcial. de Inspecciones del Ministerio de Trabajo de la Pcia de Bs As y consultor externo de la O.I.T.

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