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La Plata, Buenos Aires, Domingo 22 de Julio de 2018 -  01:41 am 
OPINIÓN

11-02-2018

El largo trecho que debe remar Cambiemos para llegar al segundo semestre


El oficialismo está transitando semanas de turbulencias. La economía sigue sin brindar buenas noticias y algunas variables como el aumento de la cotización del dólar y el alza inflacionaria generan inquietud. El clima social empieza a moverse en esa misma sintonía. Ya no es sólo la marcha del sindicalismo opositor liderado por Hugo Moyano, gremios de la CTA y sectores del kirchnerismo la que asoma en el horizonte: también se multiplican las protestas callejeras por la reducción de personal que se está ejecutando en diversos sectores del Estado. El renovado impacto del aumento de las tarifas también hace lo suyo.

El principio de año complejo genera inquietud en el oficialismo. Apenas transitados 45 días, la recalculada meta inflacionaria del 15 por ciento proyectada por el Gobierno nacional ya parece incumplible. Es más: la mayoría de los economistas y consultores vaticinan que la inflación no bajará del 20 por ciento cuando finalice 2018.

María Eugenia Vidal habló de ese panorama inquietante en una reunión que mantuvo hace algunos días con los senadores de Cambiemos. Reconoció que la situación es compleja, pero se mostró convencida de que el mal trago pasará. Como un deja vu de 2016, le apuntó al segundo semestre en el que, sostuvo, las distintas variables de la economía mejorarán.

La mandataria habló de la necesidad de defender al Gobierno. El encuentro con los senadores, que esta semana replicará con los diputados, apuntó no sólo a dejar aquél mensaje optimista: tuvo el objetivo de abroquelarse para una disputa que asoma compleja y extenuante: la discusión salarial con los docentes.

El jueves sonará la campana para el primer round entre el Gobierno y los sindicatos que nuclean a los maestros. Si bien no existe una oferta de aumento formal, la distancia entre lo que ofrecería la Provincia y lo que pretenden los gremios se asemeja a un abismo.

El gobierno de Vidal arrancaría la discusión esgrimiendo los parámetros que marcó la Nación y la propuesta rondaría el 15 por ciento en cuotas sin cláusula de ajuste automático por inflación. Los sindicatos pretenderían no menos de un 20 por ciento con cláusula gatillo. La diferencia es amplia.

Los aderezos salariales que podría incorporar la Provincia a la negociación tampoco aparecen, a priori, como soluciones. Vidal imagina el retorno del plus por presentismo con un doble propósito: premiar a aquellos maestros que no faltan y, de paso, introducir un elemento para disuadir a los docentes a sumarse a un conflicto que parece inevitable.

La Provincia podría echar mano a otras herramientas, acaso para gambetear el tope del 15 por ciento que pretende la Nación con la idea de que los aumentos salariales no presionen sobre la inflación. Se habla de la posibilidad del pago de alguna suma no remunerativa, una modalidad que no satisface a los gremios que pretenden negociar sumas bonificables que computan para la antigüedad y se trasladan en forma automática a los jubilados.

“Vidal pretende discutir en la paritaria con los maestros, además del tema salarial, el régimen de licencias que existe en la docencia”

Hay otras cuestiones aún más polémicas en danza. Vidal pretende este año, dar el debate por la “calidad educativa”. No sólo eso: también quiere avanzar sobre el régimen de licencia docentes con el que, aseguran en la Provincia, se cometen “abusos”.

Ese combo de cuestiones le añaden pimienta a la negociación. En el gobierno bonaerense parecen cada vez más convencidos de que el conflicto con los maestros afectará el inicio de las clases previsto para el 5 de marzo. Y se preparan para un conflicto largo.

No resultó casual que la propia Vidal, aún sin admitir ese temor, lanzara en aquella reunión con los senadores que la fecha tope para llegar a un acuerdo no es la del comienzo del ciclo lectivo. Y que pretende que, aún sin acuerdo, los maestros concurran a trabajar mientras sigue la negociación.

Para llegar al segundo semestre resta un trecho importante. Y acaso ese lapso conviva con el conflicto docente que se viene amasando a paso lento pero firme.

Serán meses, además, en los que la coyuntura económica no mostrará su mejor cara. Ya se habla de que la inflación del primer trimestre del año será incluso más alta que en 2017 y termine en alrededor del 6,5 por ciento. Con ese panorama, difícilmente los sindicatos se allanen a firmar un acuerdo que no incluya, al menos, una instancia de revisión de la paritaria.

ENCUENTROS

Los contratiempos oficiales incentivaron al peronismo a ensayar puestas en escena de unidad. ¿Madura la idea de una gran Primaria en 2019 en la que compitan los diversos sectores, desde el kirchnerismo hasta el PJ más tradicional hoy representado por los gobernadores? Es una posibilidad de la que se está hablando, y mucho, por estos días.

Esos primeros pasos de minué no están exentos de recelos y disputas. La sombra de Cristina Kirchner, además, surge como un aspecto insoslayable y la discusión acerca del rol que ejercerá en este operativo reconstrucción sigue dividiendo al peronismo.

En la Provincia cada sector juega su propio juego. El presidente del PJ, Gustavo Menéndez, busca sumar a esa idea a distintos sectores. Se juntó con Sergio Massa, pero el tigrense y parte de su tropa, no parecen dispuestos por ahora a compartir escenario con el kirchnerismo.

Los K tampoco terminan de dar señales concretas, aunque enviaron emisarios a un encuentro de “unidad” que se desarrolló en capital federal. El calendario empieza a hacerse notar: después del Mundial de Fútbol, se lanza la carrera por el 2019.

Periodista: José Picón
Fuente: Diario El Día

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