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La Plata, Buenos Aires, Jueves 21 de Junio de 2018 -  03:25 am 
ENTREVISTAS

18-12-2017

"En servicios públicos, pagamos lo mismo que una empresa"


Autoridades del Club 17 de Agosto, en Villa Pueyrredón, contaron la crisis que atraviesan los clubes de barrio por los juicios laborales y los altos impuestos.

Andrés Sanguinetti, vicepresidente y profesor de basquet del Club 17 de Agosto, ubicado en el barrio porteño de Villa Pueyrredón, habló con SECCIÓN CIUDAD sobre la situación actual de los clubes de barrio, las problemáticas que generan los juicios laborales y los escasos apoyos que reciben para poder mantener el lugar.


¿Cómo nació el club?


Fue en 1948 cuando abrió sus puertas, y se llamaba "17 de Octubre". Se formó por un grupo de amigos de Villa Pueyrredón que recibieron los terrenos de parte de Eva Perón. Fue la Revolución Libertadora que le cambió el nombre y le puso "17 de Agosto".


¿Cuáles son las principales problemáticas del club?


El club atravesó varias crisis producto de juicios laborales perdidos que nos hicieron profesores y entrenadores. La Justicia actuó como si fuéramos una empresa, no hizo diferencia en que somos una asociación sin fines de lucro. Nos obligó a pagar cifras enormes por la que tuvimos que vender terrenos. El mes pasado tuvimos que pagarle un millón de pesos a una profesora de basquet que trabajó dos años, se fue, mintió, consiguió unos testigos y la justicia la benefició. Frente a todo esto, los socios siguieron apoyándonos para que continúe el espacio. Estuvimos a punto de directamente rematar el club.

Actualmente, ¿cómo están?

Tenemos 1.300 inscriptos que juegan al basquet, karate, natación, gimnasia deportiva, boxeo, zumba, entre otras. Pero la cantidad de socios ha bajado. Hemos llegado a tener 5.000 miembros. El tema está también con el cambio de época. La gente ya no va tanto a los clubes de barrio. La costumbre de ir al quincho, ser parte de un ambiente social y deportivo no se destaca de la misma manera que antes.

¿Cómo se mantiene el club y cuáles son sus gastos?


Nuestros ingresos provienen de la cuota social y deportiva, las actividades externas, como una colonia del PAMI, unos auspicios en las canchas, alquileres del buffet y concesionario del gimnasio. Los gastos que tenemos son altísimos, especialmente los servicios. El club nunca gana plata.

¿Esta situación es similar a la que viven el resto de los clubes de la Ciudad?


Sí, la mayoría de los clubes de barrio están igual. No hay subsidios de ningún tipo, ni tarifas diferenciales en los servicios públicos. Son muchas cosas, el contexto actual, el cambio de la gente, la sociedad y los problemas económicos.


¿El Gobierno de la Ciudad atiende este tipo de reclamos?


Cada tanto nos dan algún apoyo económico o material, pero son muy escasos y pocas veces.

¿Qué pasó con la Ley de Fomento a los Clubes de Barrio?


No existe. Es muy bonito cuando se anunció, pero en la práctica no trasciende. Sobrevivimos con lo que generamos. Pagamos los mismo servicios públicos que una empresa.

¿La cada vez mayor tecnología en los chicos influye en que no se acerquen a un club?

Los clubes de barrio funcionan no solo para sacar a los chicos de la calle, de la vagancia, sino que también como forma de recreo de los celulares y la computadora, para conectarse con el deporte y amigos. Yo voy al club desde los diez años. Aquí conocí a mi primera novia. Mi hijo ya era socio antes de nacer. Es para disfrutar un buen rato.

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